DESESCALADA

Fuiste mi escape. Mi refugio en la tormenta. Mi salvación en tiempos de pandemia. De desconcierto y depresión. En tus labios enjugué mis lagrimas. En tu sonrisa creí que había encontrado un trozo de paraíso y esperanza en mitad de tanto aislamiento y tristeza. Y me confiné siempre que pude, que pudimos, contigo, dentro de ti. Entre tus cálidos brazos.
Ahora las puertas se abren en esta lenta desescalada. El mundo vuelve a latir después de un interminable paréntesis. Un nuevo mundo empieza a renacer y me siento como un niño descubriéndolo todo por primera vez. Descentrado, queriendo estar en todas partes y en ninguna a la misma vez.
Fuiste mi luz en tiempos de oscuridad. La locura que complementó la mía. La apasionada y valiente insensatez. Los besos prohibidos y los abrazos desnudos y delincuentes. Siempre te lo agradeceré. Pero ahora me ciega un resplandor desconocido. Y me tientan caminos que se cerraron y vuelven a extenderse hacia el horizonte. La vida plena, sin limitaciones. Solo hay que decidir cuál escoger o recorrerlos todos.
Ahora necesito, ¿qué sé yo? Ni yo lo mismo sé. O sí, simplemente, continuar soñando, y viviendo…

© Javier L. García Moreno
08 mayo 2020