ME GUSTAN ESE TIPO DE PERSONAS
 
Me gustan esas personas que son diferentes. Las que merecen la pena por como son. Por cómo sueñan. Por cómo sienten. Por cómo aciertan o se equivocan, y que piden disculpas incluso cuando no tienen porqué darlas. Y las dan las veces que haga falta a esas personas a las que aprecian, quieren o aman, aunque muchas veces no debieran.
 
Me gustan esas personas que sueñan y actúan, aunque caigan una y otra vez en el mismo error, solo por tener un corazón demasiado grande y demasiado soñador.
 
Esas personas valientes y sentimentales que añoran los abrazos de los suyos, de sus amigos, sus parejas, que anhelan la libertad, y se rebelan, se saltan leyes, pensamientos únicos, prejuicios, injusticias y van contracorriente al resto del mundo si es necesario y el corazón se lo pide.
 
Esas personas alegres, vitalistas, creativas, impredecibles pero leales a los demás, que aman la vida pero demasiadas veces se dejan arrastrar en su caprichosa montaña rusa.  Esa que te lleva tan alto que crees que puedes tocar las nubes, pero, un poco después, sin esperarlo, te arroja al abismo. A las mismas tinieblas de la vida, sin entender el porqué. Por no saber parar, por no saber controlar sus emociones, por dejarse llevar por el corazón y no la cabeza. Y a veces también por lo contrario, por cobardía, por inseguridad, por no saber decir un no a tiempo, un sí o simplemente por no dar con la persona adecuada.
¡Por no escuchar a esa voz en tu cabeza que te pide que pares, detente, contente!
 
O porque a veces es demasiado fácil humillar o dañar a ese tipo de personas. ¡A este tipo de gente que me enamora!…
 
Pero aún así, y por todo esto, me gustan estas personas que son brillantes pero no perfectas y, solo por eso, son humanas de verdad. Mejores, mucho más, a esas personas mediocres que actúan con frialdad y arrogancia, que presumen de ser más y van dando lecciones por la vida y gustan de dañar y herir a los demás, enmascarados en la apariencia y la superficialidad, realmente oscuras y no luminosas.
 
Me gustan esas personas que son frágiles y sensibles pero fuertes a la vez.
 
Esas personas que aunque se caigan, se levantan una y otra vez. Que lloran lo que tengan que llorar pero enseguida vuelven a sonreír, y a reír, a recomponer su corazón roto. Que poco a poco olvidan, porque cuesta olvidar cuando se quiere y se siente con el corazón, cuando los recuerdos pesan y se enquistan en el alma.
 
Y vuelven a saltar, a bailar, a amar, a confiar en los demás, a ilusionarse, a vivir la vida con toda su intensidad, en volver a soñar…
 
Sí, decididamente, me gustan ese tipo de personas. Las que siempre querría cerca de mi vida, porque, tal vez, serían mi propio espejo.
 
© Javier L. García Moreno
03 mayo 2020