No sé si alguna vez estas estadísticas saldrán a la luz, imagino que no o nunca serán completas ni fieles a la realidad, pero otra de las consecuencias de este confinamiento de dos meses y de una alteración tan sustancial de la vida de millones de personas en España va a ser el número de separaciones y rupturas sentimentales que ya ha provocado, y seguirá produciéndose.

Y no solo me refiero de matrimonios que no marchaban ya bien, obligados a confinarse juntos y a convivir las 24 horas bajo el mismo techo, un día tras otro, y sin saber hasta cuándo. O, al revés, obligados a no verse, alejados, comunicándose a través de los fríos medios digitales.
En estos casos, las relaciones pueden destruirse por convivir demasiado, o por convivir nada, pero a ambos extremos, las prohibiciones legales del decreto de alarma han generado y seguirán generando situaciones insoportables para uno o para ambos de la pareja.

Pero estas estadísticas seguro que no contabilizarán las cientos de miles o millones de personas, solteras, separadas, que comenzaban a conocer a otras personas antes del 14-M. Relaciones incipientes que esta situación extraordinaria y anormal las ha alejado provisional o definitivamente. Ni las cientos de miles de personas o millones que se podían haber conocido entre sí estos dos últimos meses, físicamente, y que siguen solas en sus casas o con su familias. Pero solas sentimentalmente.

Ya solo queda para estos millones de personas reiniciar sus vidas social y sentimentalmente a partir del 11 de mayo, después de un periodo difícil de emociones y sentimientos ligados con cualquier ruptura o soledad que muchos querrán olvidar cuanto antes. Y a ver cuánto dura la desescalada hacia la “nueva normalidad”…

© Javier L. García Moreno
30 abril 2020