«Caminar y soñar es ya todavía menos seguro en este mundo que ya no es el mismo. En el que todo parece que ya no es real y se ha convertido en un espejismo. Sólo sé que existo y sigo siendo el mismo. Solo de esto puedo estar seguro. De mí mismo y de este barco que se mantiene a flote, a pesar de todo. Sobreviviendo a zozobras y haciéndose más fuerte en la adversidad, apuntando su proa siempre al horizonte. A la orilla de esa isla soñada en la que todo sigue siendo como antes. Quiero soñar que existe y no la han borrado del mapa.

Amar y soñar es ya una auténtica locura en este mundo que no reconozco, por mucho que lo mire y remire. Palabras que pierden fuerza en la distancia, miradas perdidas, resignadas y desconfiadas, y confinadas, emoticonos que no son los de antes, silencios y ausencias que se hacen infinitas. Definitivas…

El mundo ahora me parece un gran espejismo. Un teatro de marionetas que se contempla detrás de una pantalla. Personajes que gesticulan y sobreactúan. Que a veces parecen cercanos y otras lejanos. Desoladoramente lejanos. Que tienen las mismas caras de antes pero no parecen los mismos.
¿Es posible que las relaciones humanas se hayan convertido en un espejismo, en un reflejo irreal tras una pantalla?

Claro que no. Sé que hay vida al otro lado y que no todo ha cambiado para peor. Aunque a veces dude, y me encuentre con muros insalvables, sé que existen personas que siguen siendo personas. Supervivientes al miedo. Y a veces me llegan palabras que sí tienen fuerza. Sensatas y honestas. Que salen de verdad del corazón. Palabras valientes de vida. Incluso de esperanza.

Así que sigamos caminando y soñando atravesando este interminable espejismo…»

 

© Javier L. García Moreno

20 abril 2020
Escrito en tiempos de confinamiento