«Cuando los besos dejen de estar prohibidos

Volveré a por ti, por ese comienzo que dejamos a medias

por ese abrazo que solo imaginamos

Cuando las miradas dejen de vagar por el suelo perdidas

Y las sonrisas dejen de ser tristes y resignadas

 

Cuando el virus deje de circular sobre su gran bólido

Con su sonrisa infernal y su corona negra en dirección al sur….

 

Cuando verte deje de ser un pecado irresponsable

Y amarte un verbo que solo pueda conjugarse en la distancia

Trataré de olvidar y pasar esa página que aún confinada en mis recuerdos

Y volveré a por ti, a robar ese tesoro que me has guardado

Cuando el miedo y la desconfianza deje de reinar en el mundo

Y la vida, por fin, luminosa y espléndida, vuelva a latir…

 

Cuando el virus se marche por la misma carretera que vino,

Con su risa diabólica y su rastro de sufrimiento y destrucción…»

 

© Javier L. García Moreno

21 de marzo 2020

(Escrito en tiempos del coronavirus)