«Ellas, siempre amigas y amantes,

abrazadas de la cintura,

agotadas de reír bajo las luces de colores

extenuadas pero felices por tanto compartir…

Ellas, regresando sobre sus tacones

en el silencio de la madrugada

cuando casi todos duermen,

apenas se tienen en pie,

¡las escucho reir bajo las farolas y los soportales!

recordando bailes, brindis, abrazos,

anécdotas, promesas de amistad eterna..

Ellas, siempre amigas inseparables

abrazadas para darse calor en el frío de la madrugada,

esta noche las he vuelto a ver pasar frente a la catedral,

mientras volvía errante a las cuatro de la mañana,

y sonrío al pensar cuánto amor las debe unir,

ellas, las amantes de la plaza del Belluga…»

© Javier L. García Moreno

Febrero 2020